Partida 4: Las banderas de nuestros padres
Ayer se hechó el resto en Panthera.
La isla no había vivido combates tan encarnizados desde hace muchos años. Dos ejércitos resueltos a conquistar la victoria por cualquier medio imaginable, una ofensiva que a todas luces parecía imparable, con Paul a la cabeza gritando y dando patadas a sus soldados para que salieran de sus posiciones y cargaran contra los objetivos.

En el otro bando, el comandante Raiden moviendo sus tropas, sobre el tablero imaginario de Panthera. Maldiciendo cada soldado muerto a manos de los Violentos… a un paso de la victoria o de la mas total de las derrotas.
Durante más o menos una hora, las zonas tomadas por el ejercito de los Tercios de Panthera no se vieron seriamente comprometidas. Combates esporádicos y pequeñas escaramuzas resultaban alrededor de Trenta y Dovje, pero nada importante… hasta que sobrevino el infierno en la tierra.
A partir de ese punto Panthera era el peor lugar para estar en el mundo, explosiones, disparos, misiles volando por todos lados, muertos y heridos por doquier, ataques y contra-ataques a todas las banderas de los dos puntos… hasta tal punto llego el combate y la confusión, que en un momento dado un soldado ( del que no daremos el nombre) le pregunto a Paul – ¿Mi comandante, de quien es la bandera ahora mismo?-, Paul mirando desde lo alto de una roca la ciudad de Trenta en llamas le respondio… – De tu padre soldado, la bandera es de tu santo padre-.
Opiniones en el foro AQUI














